Introducción al ecotransfeminismo antiespecista

Por Sara Aberásturi

Vivimos en un sistema antropocéntrico donde el concepto humanidad va ligado al varón blanco, de clase media, cishet y sin ninguna disfunción física o mental. En éste, las mujeres y animales no-humanes quedamos excluides del círculo moral y político.

Y es que nos vemos cosificades mediante roles de género y “animalización”; se nos ha despojado, y según la especie se sigue y seguirá despojando, de nuestro estatus de seres vivos para convertirnos en objetos al servicio de un patriarcado no sólo machista, sino también especista.

Será, a mi entender, el ecotransfeminismo antiespecista el que baje del pedestal al varón que antes mencionaba. Para ello veremos la necesidad de incluir a les no-humanes en la lucha feminista, para no perpetuar así los roles de dominación cisheteropatriarcal sobre las otras especies.

Pero ¿qué es el ecotransfeminismo, y dónde está su relación con el antiespecismo? El ecotransfeminismo amplió los horizontes del feminismo no sólo al incluir la preocupación por la degradación y explotación medioambiental, sino al incluir también en todas sus corrientes y ramas la voluntad común de cambiar nuestra visión sobre nuestres compañeres no-humanes, y como mínimo mejorar su situación.

Una de estas corrientes es el ecofeminismo constructivista, en el que se rompe con la identificación de ‘Mujer = Naturaleza’; y aunque sus estudios están mayoritariamente enfocados desde análisis socialistas y anarquistas, tiene un claro fondo marxista.

Tengamos en cuenta que la dominación que el patriarcado ejerce sobre la mujer y nuestres compas no-humanes es la dominación que subyace a todo un sistema económico basado en la explotación de coste cero.

¿Qué es la explotación de coste cero? Es aquella en la que el varón se apodera y explota a la naturaleza y a la mujer como: ama de casa, madre y esposa.

Mientras que el capitalismo adecúa los cuerpos a las legislaciones; el ecotransfeminismo hace “legislaciones” a partir de los cuerpos, es decir, se aceptan todas las variedades de cuerpo, traspasándose así las barreras de género y especie. Es decir, el ecotransfeminismo pretende romper con el yugo del capitalismo patriarcal, tanto económico, como de género, raza y especie.

El yugo de especie se basa en el hecho de que hemos relegado a les no-humanes a un estatus de propiedad humana: por ejemplo, somos dueñes de nuestres compañeres perrunes.

Es este estatus de propiedad el que legitima el uso del resto de animales como objetos de consumo por el sistema capitalista. Esta utilización la justificamos mediante el especismo. El especismo es la falacia de que un animal es superior a otro por el mero hecho de ser de una especie u otra.

De la misma forma que las mujeres hemos sido encasilladas y cosificadas por los roles de género, o las personas negras fueron esclavizadas por su color de piel, les animales no-humanes han sido atrapades en un rol de inferioridad de especie, muchas veces justificado por el argumento especista de no tener el mismo nivel de raciocinio que nosotres. Ello nos ha legitimado a abusar, maltratar, asesinar, torturar y utilizar a les no-humanes.

Un ejemplo del estatus de propiedad bajo la cosificación son los discursos científicos, donde palomas, ratas y ratones son un elemento más del laboratorio, llegando incluso a ganarse su propia categoría o raza: “rata de laboratorio”. Es decir, ¡¡usamos “de laboratorio” como si fuese un concepto definitorio de especie!!

Mientras no acabemos con el estatus de propiedad de nuestres compas no-humanes, elles nunca podrán ser incluides realmente en el círculo moral. Y es que les animales son sujetos de derechos, derechos que sólo pueden ser negados desde posiciones especistas.

No legislamos las leyes para les no-humanes, sino que legislamos para nosotres mismes. Regulamos las formas en las que se les oprime para sentirnos menos culpables de su esclavitud. Éste es el caso de las “gallinas sin jaulas”, por ejemplo. Es decir, regulamos su esclavitud en vez de abolirla.

La forma de hacer una teoría abolicionista para les no-humanes será desde el ecotransfeminismo, ya que desde su base sienta los marcos de dominación patriarcal. Además, una perspectiva ecotransfeminista de ninguna manera permitirá el abuso sexual de ninguna hembra, sea humana o no, ya que, igual que lucha por los derechos de las mujeres a tener libertad reproductiva y libertad para decidir sobre sus propios cuerpos, condenará las violaciones y embarazos forzosos de las hembras de otras especies.

Por tanto, les no-humanes son parte de la lucha ecotransfeminista porque son sometides por el mismo opresor, son oprimides en función de su especie y sexo, y por tanto son nuestres compañeres de lucha.