Apropiación de términos y su relación con el antiespecismo

Por Sara Aberásturi

En este escrito defenderé cuándo es válido hacer tuyos los términos ofensivos que se usan para desprestigiar, y cuándo no lo es.

En primer lugar, ¿a qué expresiones nos referimos? Todes hemos oído, sufrido, e incluso en algún momento de nuestras vidas dicho, términos como: “puta”, “zorra”, “bollera”, “marica”, “cerda”, “gorda”, “mora”, “sudaca”, y por desgracia un largo etc.

Sin duda tienen una connotación negativa, pero ¿qué podemos hacer nosotres ante esto? En mi opinión, lo mejor que podemos hacer es apropiárnoslos.

Dado que son utilizados como forma de ataque y desprecio, si la persona a la que va dirigido se apropia de ellos, e incluso le llega a otorgarles una connotación positiva, el atacante perderá su recurso y se verá a si misme “sin armas”.

Pero mucho ojo, no todes podemos apropiarnos de todos los términos. Una persona no racializada bajo ningún concepto podrá apropiarse de un término socialmente considerado racista, ya que caería precisamente en aquella opresión contra la que pretende luchar. Así mismo, una persona con un cuerpo normativo no podrá apropiarse de “gorda” o “muslona”, por ejemplo, ya que caería en la gordofobia.

Ejemplos en los que sí lo veo legítimo, cuando: una mujer se autodenomine con términos sexistas como “guarra” o “lagartona”; una persona vegana con “veganazi”; una mujer lesbiana con “tortillera”, etc.

¿Cuándo podremos usar entonces términos especistas? Muy fácil: NUNCA.

Como he defendido, sólo aquella persona afectada por una opresión podrá apropiarse del término que la oprime, y dado que nuestres compas no-humanes no pueden hacerlo, les humanes tenemos la obligación de luchar por elles para erradicar todo especismo de la sociedad y de nuestro lenguaje.